Unorthodox

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Esta miniserie se estreno en Netflix en Marzo de este año. Tiene 4 capítulos y esta inspirada en la historia de Deborah Feldman, quien escribió un libro titulado con el mismo nombre de esta miniserie: Unorthodox, El rechazo escandaloso de mis raíces Jasídicas.

Uno de los pósters que anuncia la serie muestra a una mujer de contextura menuda con el pelo cortado a ras, casi calva, y con una expresión que transmite dolor, sufrimiento, pero a la vez fuerza y entereza.

No me llamó mucho la atención y le quise hacer el quite, buscando otras opciones mas light; sin embargo, esa imagen me persiguió durante varios días, hasta que finalmente me animé a verla.

La imagen del póster me recordó en particular a una de mis cantantes francesas favoritas: Edith Piaf, también de figura menuda, mirada melancólica y triste, que contrastaba con la potencia de su voz.  

Rapadas y humilladas por querer sobrevivir

Una vez terminó la segunda guerra mundial, la Piaf, asi como muchas otras mujeres francesas fueron rapadas y sacadas a las calles, acusadas de haber sido traidoras y colaboradoras de la invasión nazi a Francia.

Lo cierto es que muchas de ellas, incluida la abuela de la Piaf, con quien ella se crió, sobrevivieron a esa época de represión y de guerra, trabajando en prostíbulos que servían a las fuerzas ocupantes y eso les valió el título de traidoras.   

Ver a una mujer con el pelo rapado o calva, más allá de los parámetros de belleza impuestos, es una imagen que impacta, que transmite no solo el posible padecimiento de un dolor, sino también insinúa que se pueda tratar de una víctima de violencia y maltrato.

Si bien, cortarse o raparse el pelo para una mujer, debe ser siempre una opción personal y una expresión de su libertad, pensar que alguien más lo elija o imponga argumentando cuestiones de tipo religioso, social o afectivo, me generan indignación y desasosiego.

Ritualidad ortodoxa

Esta miniserie está repleta de símbolos y rituales que a simple vista no son tan sencillos de descifrar y entender y es porque habla de la vida de una mujer que pertenece a una comunidad judía ortodoxa, Satmar, de origen húngaro, asentada en  Williamsburg, Brooklyn, New York, originalmente conformada por sobrevivientes del holocausto nazi que después de la guerra, emigraron hacia Estados Unidos.

Una comunidad que desde sus inicios se distinguió del resto de comunidades judías, convirtiendo el hecho de ser sobrevivientes del holocausto en parte de su filosofía y tradición. De hecho, hablan dentro de la comunicad judía su propio lenguaje, llamado Yiddish, que es el idioma que identifica a los judíos asquenazíes, mayormente provenientes del centro y este de Europa.

Cada vez que el cine o la televisión, se anima a contar una historia basada en un libro o que se refiere a una comunidad marginal, sabe que debe ser muy cuidadosa de los detalles para, en la medida de lo posible, cuidarse de no ir a tergiversar la esencia cultural de esa comunidad.

Y creo que, en este aspecto, esta producción es fascinante y a mi modo de ver, logra este  cometido. El vestuario, las decoraciones de mesas, habitaciones, los implementos de la cocina y hasta la manera como los miembros de la comunidad caminan dentro y fuera de sus casas, no pasan desapercibidos y evocan la importancia que para esta comunidad tiene los pequeños rituales que les permiten conservar su tradición en medio de un mundo que cada vez se mueve a mayor velocidad, como queriendo escapar de si mismo.

Shira Haas es la actriz de origen Israelita que interpreta a Esti, la protagonista de  la serie

En búsqueda de identidad

Con todo y las múltiples referencias a una comunidad judío ortodoxa como es la de Satmar en Williamsburg, con sus rituales sagrados, creencias y tradiciones, la serie no tiene a mi modo de ver una pretensión de carácter religioso; es decir, a pesar de desenvolverse en este ambiente bastante segregado y cerrado, el tema central es otro: se trata de una búsqueda de identidad.

Esto es lo que, a mi parecer, hace de esta una historia apasionante e imperdible. La serie no pretende lanzar un juicio sobre si lo que practica esta comunidad y lo que deben observar y profesar quiénes hacen parte de ella, está bien o mal, es correcto o incorrecto, nos gusta o no.

La historia nos comparte el viaje que una joven mujer debe emprender para descifrar su propia identidad y encontrarse a sí misma. Cuando se da cuenta que en el contexto de un matrimonio concertado, ella simplemente debe cumplir con un libreto que le dictan esposo, familia y la tradición milenaria de su comunidad y que, poco o nada de lo que diga o sienta tendrá la capacidad para cambiar o modificar nada de lo que ya existe y ha existido por varias generaciones.

Casada para procrear

Pero tal vez lo que más le cuesta y conflictiviza a esta joven mujer, es sentir que no hay sacrificio que haga o deje de hacer, que satisfaga a la familia, pues entiende que, para ellos, su valor no se deriva de ella misma como ser humano, sino en la medida en que esté en capacidad de procrear y, por lo tanto, de repoblar al mundo por los seis millones y más de judíos sacrificados en el holocausto.

Shira Haas es la actriz de origen Israelita que interpreta a Esti, la protagonista de  la serie. Aunque bastante joven (25 años), es un actriz preparada en los escenarios teatrales en su natal Israel y  con experiencia en otros proyectos que le han merecido reconocimientos a nivel nacional e internacional.  

Shira hace un despliegue de talento que convence y conmueve hasta el llanto, cuando expresa con una naturalidad y elegancia, que nos recuerda a una Natalie Portman en sus inicios, toda la pureza, inocencia y a la vez el dolor y la alegría por las que ha de pasar para renacer a una vida de posibilidades infinitas a través de la educación y exploración de sus propios talentos.

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clarospi@yahoo.com | + posts

Abogada de la Universidad del Rosario; prefiere identificarse como ciudadana del mundo. Vivió siete años en Italia y desde allí recorrió todo el viejo continente. Hoy vive en los Ángeles, California. Experta en temas de inmigración, traductora de documentos legales e interprete oficial.

Pero su verdadera pasión es el cine. Fácilmente es de las que sale de una sala y se mete a continuación en otra. En consecuencia puede mirar una o dos películas diarias, pero lo cierto es que la semana no termina hasta que no haya disfrutado varias veces de su pasión preferida.

Tampoco gusta de ver el séptimo arte en la comodidad de su casa. Disfruta del ritual de hacer fila para entrar a un teatro de pantalla grande, sonido envolvente, cómodas butacas abullonadas y crispetas con gaseosa en el brazo del asiento.

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Monica Patricia Solano
1 año de publicado

Me gusta! He visto la serie también.
independientemente de las leyes que siguen las personas que deciden hacer parte de una religión, que para mi, unas y otras resultan completamente Ilógicas y otras castradoras (las leyes o mandamientos), está en la serie plasmado, para mi, esa privación de la propia personalidad, gustos, sueños, propósitos, deseos, no solo para satisfacer a una familia, a una sociedad, si no para complacer una idea, la idea de lo “correcto” lo “mejor” o lo que se “debe hacer”.
Me pregunto, cuántos de nosotros haremos esto con nosotros mismos cada día?
Super abrir esta conversación.