Rodrigo Lara perfila su candidatura presidencial repartiendo bofetadas a diestra y siniestra

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Por Jorge Garrido y Oli Uribe –

Entrevistar a Rodrigo Lara hoy es hablar con un candidato presidencial en toda regla. Un nuevo corte de pelo dirigido a captar millennials, una pérdida considerable de peso que muestra una figura esbelta y encantadora para el personal femenino, una sonrisa de dientes perfectos y un estudiado encanto que lo muestra alejado de aquellas manifestaciones iracundas y salidas de tono que alguna vez lo convirtieron en un personaje mediático por las causas equivocadas.

Lara, anda de gira, recorriendo el país y dando entrevistas por doquier, sin discriminar medios por pequeños que sean. En un país, donde los medios nacionales tienen agenda política propia, es la mejor estrategia, si de romper ese corralito, privilegiado y mezquino, se trata.

Pero, para cualquier periodista con criterio que se respete, Lara es una presa apetitosa, imposible de soslayar.

Oli: Ya todo el país conoce de su salida de Cambio Radical. ¿Se salió del partido porque le quedó pequeño y está buscando un mayor espacio o, pensando en una candidatura presidencial, las opciones eran imposibles al lado de Germán Vargas?

Rodrigo Lara: Mire, durante varios años acompañamos a Germán Vargas Lleras en su proyecto presidencial. Creo indiscutiblemente que en las pasadas elecciones era el mejor candidato. Tenía o representaba muchos años en el sector público y había demostrado mucha eficacia en los cargos que desempeñó. 

Pero en el seno del partido Cambio Radical yo siempre había expresado y defendido una corriente ideológica mucho más de corte liberal y socialdemócrata. Durante muchos años le había propuesto que se convirtiera en el gran reunificador liberal y esa siempre fue mi postura.

Luego, ya llegada esta profunda crisis que está viviendo el país y el cambio de los tiempos, creo que lleva a que sea necesario un replanteamiento, en muchos aspectos, de la oferta política en el país.

Cambio Radical es un liberalismo de derecha, yo no podría decir que es un partido conservador, tampoco puedo decir que se matricula en la derecha uribista más radical.

Esta ruptura que está viviendo Colombia es muy profunda, las pandemias, las guerras, las grandes crisis económicas, tienen la capacidad de cambiar el curso de la historia de las naciones. Creo que también es necesario hacer nuevos planteamientos políticos en el marco de la democracia liberal.

Es decir, es necesario adaptar de muchas formas el discurso y la oferta de representación política para entender los momentos que vive el país; para entender las rupturas del modelo económico, en el modelo social.

Estoy absolutamente convencido de mis convicciones, de mi fe ideológica, que Colombia necesita un reformismo liberal muy profundo frente a la derecha populista que nos ha venido gobernando durante los últimos años; y frente a la irrupción de la izquierda marxista que ha cogido mucha fuerza. Están viviendo una especie de momentum político. 

Cambio Radical es un liberalismo de derecha

Oli: ¿Está Cambio radical muy derechizado y eso lo incomodaba? Contésteme con el corazón, no haga tantos cálculos para contestar.

Rodrigo Lara: Es un liberalismo de derecha, yo no podría decir que es un partido conservador, tampoco puedo decir que se matricula en la derecha uribista más radical.

Ellos no buscan (el gobierno y su partido), con la política social, romper con los círculos de desigualdad. Lo único que buscan es tener a la gente ahí, como para que no se revelen, para garantizar el orden.

Yo creo que, sobre todo, lo que le faltaba a Cambio Radical era una gran causa ideológica. Una gran causa política. Lo intentaron sustituir con un programa muy detallado, muy preciso. Pero un programa es la materialización de una gran causa ideológica. Yo creo que eso fue lo que faltó, incluso en la anterior campaña de Germán Vargas.

Entonces trató de competirle a la derecha sin ser de derecha, no entendió la necesidad de agrupar el centro de origen liberal y eso se lo copó el Verde. La izquierda ocupó su espacio y la derecha su espacio y Cambio Radical quedó sin referente político. Eso fue lo que le hizo falta a Cambio Radical; no hay proyecto político sin representar una idea o una ideología. 

Oli: Antes de que le demos paso a Jorge, contésteme la otra pregunta que no me ha contestado: ¿Está en campaña para abrirse un espacio como candidato presidencial?

Rodrigo Lara: Mire, le voy a responder de esta manera con absoluta sinceridad. El político que le diga ya en ejercicio, porque yo ya llevo varios años en ejercicio, que no está pensando en ese propósito o en esa finalidad, pues es cínico o es hipócrita.

Claro que lo pienso, pero  yo soy metódico y a mí me choca mucho que, en Colombia, las aspiraciones se tramitan sin representar nada en particular; un proyecto individual o un ejercicio de validez individual.

Yo creo que hoy Petro ya tiene asegurado su paso a segunda vuelta. Petro saco 5 millones de votos en las pasadas elecciones, hoy debe tener un millón y medio más, sin ningún problema.

Creo que lo primero es lograr la construcción de una plataforma ideológica lo suficientemente clara en sus postulados y luego un programa. Si uno logra construir eso, entonces uno logra representar algo y por consiguiente vehicular, en una aspiración presidencial, una causa, un proyecto de esa naturaleza.

Yo estoy lanzando una fundación, una asociación de corte liberal socialdemócrata. La vamos a llamar Juntos; y queremos construir esa idea, ese gran proyecto de país. Si eso cuaja, si eso logra una significancia importante, pues vale la pena aspirar en representación de esa idea. Pero primero lo primero.

El bendito centro que todos quieren y nadie reconoce

Jorge: A un año aproximadamente de las elecciones, ¿la fotografía del momento cuál es? ¿usted cree que estamos en un momento de cambio en las correlaciones de fuerza? ¿hacia dónde empuja el país?

Rodrigo Lara: Creo que la política es pendular. El péndulo estuvo mucho tiempo en el centro derecha; por dos razones básicamente: primero, por el conflicto interno y en segundo lugar por los atentados del 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos porque eso introdujo el lenguaje antiterrorista y antagónico sin muchos tapujos, y sin muchos límites en el vocabulario político de todo el mundo. 

Además, aquí en Colombia hubo un superciclo que generó una sensación de prosperidad y una fe en el sistema capitalista, en el sistema de mercado lo cual hizo que los valores políticos del tendero coincidieran con los valores políticos del banquero.

Yo no estigmatizo cuando llamo a Gustavo Petro marxista de ninguna manera.El marxismo es una extraordinaria herramienta para entender e interpretar todas las incoherencias en el tema de economía de mercado.

Sin embargo, el sistema dejó de crecer o de expandirse, y por otro lado llego esta ruptura muy profunda de la crisis económica del Covid, lo cual hace que la gente haya perdido fe en el sistema, fe en el mañana, esté presa de sus ansiedades y eso hace naturalmente que el péndulo se empiece a correr hacia el centro, centro izquierda.

Esencialmente están hartos de ese antagonismo que se alterna entre la derecha radical y la izquierda racial y están buscando un proyecto político que sepa unir, que sepa cohesionar en puntos fundamentales para salir adelante de esta crisis. 

Buscando una identidad, a codazos si es necesario

Oli: En Europa se está llevando a cabo un debate entre la derecha, la izquierda y el centro. En Europa no están calando las ideas del centro; están claramente dividiéndose las fuerzas entre derecha e izquierda. ¿Usted está finalmente en el centro, centro derecha, o en una izquierda socialdemócrata?

Rodrigo Lara: Bueno, yo estoy en un liberalismo socialdemócrata. En un país como Francia lo llamarían social liberalismo, tal vez. Yo creo que las circunstancias políticas de Europa y Colombia son distintas por una razón esencial. No creo que aquí vivamos en un particularismo extraordinario, no.

Lo que pasa es que en Europa, los partidos de corte liberal socialdemócrata son los incumbentes, es decir son los partidos que han venido gobernando en los últimos años y acusan el desgaste propio de su gobierno y de las promesas incumplidas.

Aquí no, aquí el incumbente es la derecha demagógica y la derecha radical, son los que han venido gobernando esencialmente; excepcionando el segundo periodo de Juan Manuel Santos, aun cuando él llegó, digamos, en hombros de la derecha demagógica, de la derecha populista.

Y es que el gobierno de derecha demagógica es el que es asociado hoy con la crisis que está viviendo el país.

El centro no existe

Mire, los espectros políticos tienen una ventana de 10, 12 años para gobernar y producir resultados. Pero generalmente, después de 12, 13, 14 años viene un declive natural; un desgaste natural por el ejercicio del poder. Eso es lo que creo que está pasando con los partidos, llamémoslos en términos generales, de centro.

Ahora, yo no propongo una alternativa neutral, débil, fofa, sin personalidad, de centro. Yo creo que el centro en sí no existe. El centro es una ubicuidad y es una forma de empaquetar distintas expresiones que no se registran en la izquierda marxista ni en la derecha radical.

Es una forma perezosa de llamar muchas cosas parecidas pero distintas, y lo que pasa es que ese centro que vemos acá un poco asociado a la personalidad de Sergio Fajardo, sin carácter, un poco oportunista, no toma posiciones, esperando que vengan los que no quieren ir ni para un lado, ni para el otro, no es lo que estamos proponiendo nosotros.

Estigmatizando contradictores

Nosotros proponemos un proyecto con una identidad muy clara, profundamente reformista pero en el marco de la democracia liberal. Y eso nos hace distintos de un proyecto marxista, que es la izquierda que vemos aquí en Colombia y la izquierda que hoy representa mi compañero el doctor Gustavo Petro. 

Nosotros tenemos una lógica distinta como liberales. Para nosotros, la democracia liberal, la separación de poderes, y su estado de derecho, es un fin en sí mismo.

Para nosotros no hay una finalidad distinta, el procedimiento es el fin en sí mismo y, de cierta manera, eso va atado con la economía de mercado. Creemos que la economía de mercado es el único espacio para garantizar esas libertades y esos derechos de tipo económico.

Lo que pasa es que nosotros concebimos que en el centro de este sistema o de esa unión de ciudadanos libres hay un principio inquebrantable que es un principio de solidaridad.

Y eso nos hace muy distintas de la derecha demagógica, y es que la solidaridad irriga todo el sistema social con principio de solidaridad. Se aplica al sistema tributario, se aplica básicamente a la capacidad del estado para regular el sistema económico, para equilibrar la cancha para proteger al ciudadano frente a las inclemencias excesivas del mercado. Regular y tomar decisiones de fondo en el tema de la tierra en Colombia.

La mejor estrategia electoral, hablar mal del gobierno y con Duque es pan comido 

Jorge: La derecha se está reorganizando silenciosamente y agrupándose todo lo que pueda también. Porque hay movimientos en ese sentido. No se puede quedar tranquila a esperar perder el poder ¿hay maniobras en ese sentido, se ven ya señales?

Rodrigo Lara: La derecha es muy hábil y es muy pragmática ideológicamente. En efecto, ellos saben que vienen de un desgaste muy grande. Este gobierno ha sido un perfecto desastre y la gente no es boba. La gente se dio cuenta que los rasgos más característicos de la derecha salieron a flote en este gobierno.

Ellos gobiernan y hacen política, hábilmente, dividiendo. Entonces, ellos todos los días dividen a la población usando el miedo, que es una forma de galvanizar a sus bases. Eso les permite distraer la atención de la gente, gobernar de noche a puerta cerrada con los sectores más ricos, más pudientes de la nación.

La corrupción se ha abordado aquí solamente con populismo punitivo: Más penas, más cárcel. La indignación no sirve para nada. No es que sean tremendos perversos los que terminan en esa corrupción, son seres humanos puestos en circunstancias.

Ellos no buscan, con la política social, romper con los círculos de desigualdad. Lo único que buscan es tener a la gente ahí, como para que no se revelen, para garantizar el orden.

Y la gente se dio cuenta de eso. Hubo una especie de traición de ese pacto entre el pequeño propietario, la clase media y el uribismo, o el centro democrático y el actual gobierno. Traicionaron a la pequeña clase media. 

Petro tiene asegurada la segunda vuelta

Yo creo que hoy Petro ya tiene asegurado su paso a segunda vuelta. Petro saco 5 millones de votos en las pasadas elecciones, hoy debe tener un millón y medio más, sin ningún problema. Entre más lo ataquen judicialmente, por aquí por allá, más lo van a fortalecer. Va a terminar tragándose un sector del partido verde, así pataleé el otro sector del partido verde como están haciendo hoy.

Y el uribismo sabe que el paso a segunda vuelta lo van a tener que luchar contra nuestro espectro de corte liberal,  amplio; y saben que tienen todas las de perder. Entonces van a usar todo su poder del Estado, su poder mediático, para intentar evitar esta construcción, un partido de corte liberal socialdemócrata. 

Jorge: Hablando de Petro, usted califica a Petro de Marxista, socialista, pero en su programa no hay pretensión de cambio de propiedad, ni de modificar la propiedad. ¿No lo está estigmatizando demasiado?

Rodrigo Lara: El marxismo no es mi opinión de ninguna manera una estigmatización. El marxismo es una extraordinaria herramienta para entender e interpretar todas las incoherencias en el tema de economía de mercado. El marxismo ha tenido una influencia maravillosa en la historia. Yo he leído muchos autores marxistas y me encanta la vida de Marx.

Yo no estigmatizo cuando llamo a Gustavo Petro marxista de ninguna manera. Lo que si me parece que es una aventura del marxismo son sus soluciones, el recetario, el diagnóstico, las fórmulas ya de concepción del mismo, pues es donde nos hacemos muchas preguntas. Creo que es ahí en donde las dudas más grandes surgen.

El marxismo es una mala palabra

Lo que caracteriza a los políticos marxistas es que ya no se presentan como comunistas ni como marxistas, se ponen nombres progresistas y otros tipos de nombres. Yo le tengo aprecio a Gustavo Petro. Nunca lo he descalificado, lo he defendido de los ataques que le han hecho por sus ideas, por sus creencias. Defendí incluso a Petro cuando intentaron provocarlo por ser alcalde con un tufillo clasista y la intolerancia a una lógica inaceptable en esa revocatoria.

Lo que pasa es que los marxistas tienen una característica, los marxistas hacen permanentemente deseable el cambio, son muy buenos para describir todas las incoherencias y las injusticias del sistema, pero no cuentan, nunca cuentan, que harían para resolver esos problemas y que harían cuando lleguen al poder.

Oli:Mire, volviendo atrás bastante, cuando usted nos presenta su programa y su política, si le entendí bien y si no le entendí me corrige por favor, usted de alguna manera cree en una cierta intervención estatal, cree en la redistribución de la riqueza, cree en redistribuir de una manera equitativa también el cobro de impuestos, me imagino que cobrándole más a los ricos y un poco menos a los pobres. Eso a mí no me suena muy diferente de lo que plantea Petro. La reforma agraria también. 

Rodrigo Lara: lo que pasa es que una reforma agraria llevada por Petro puede terminar en una guerra civil. Una reforma agraria hecha por nosotros, no necesariamente. Es un poco, la capacidad de interlocución. Yo creo que la nuestra es más amplia.

Pero vuelvo al punto inicial, nuestra matriz es liberal y un liberal nunca será un marxista porque la diferencia es metodológica y va al origen. Es decir, el marxista tiene una visión finalista de la historia, del hombre, cree en el determinismo histórico, en las leyes de la historia.

Nosotros respetamos la democracia, los demás quién sabe

Nosotros creemos en un procedimiento y es el procedimiento democrático. En el respeto de las formas, de la alternancia, en el respeto al estado de derecho. Yo creo que ellos, la historia lo ha demostrado, que el marxismo en su evolución y su consolidación, no cree en eso, eso es un accidente. 

Me da pavor, miedo y una inseguridad inmensa, verme convertido en un subproducto de mi padre y de su imagen, de su recuerdo.

Lo usa inicialmente y después lo supedita por encima de las formas clásicas de la democracia liberal y del liberalismo. Eso hace parte del ADN del marxismo, es su núcleo.

Oli: Entonces usted cree que, en un eventual gobierno de Petro,  las posibilidades de que después ese gobierno democrático se vuelva dictatorial es alta.

Rodrigo Lara: Lo que pasa es que, para poder estatizar y nacionalizar los medios de producción en una economía, usted tiene que comenzar a desmotar el orden constitucional liberal que nos rige hoy, sin eso es imposible.

Nuevamente, el respeto y la consagración de esas libertades individuales está supeditado al respeto del pilar de la propiedad, la propiedad privada. Yo creo en la propiedad privada.

Lo que pasa es que creo que el estado debe entrar a regular muchas cosas, pero es un pilar inquebrantable. El marxista no, con eso es imposible. En últimas no es tan sagrado como para un liberal. 

Generaciones trabajando en lo mismo y el país quieto como una roca

Oli: Permítame hace un salto ideológico un poco brusco. Yo conocí España en la época de Franco y la conocí después cuando llegó Felipe González, y España pasó de ser un país agrario y atrasado a un país de primer mundo en 20 años. Aquí casi todos los políticos tienen toda una tradición de padres, abuelos, tatarabuelos atrás, metidos, tratando de crear un mejor país y eso no se consigue ¿no es como triste eso? Muy buena la teoría, pero la práctica qué.

Rodrigo Lara: No, pues no sé qué responderle. Sí, esto es una lucha permanente y constante. Arrastramos unas estructuras de poder y unas estructuras de intereses tan enquistadas e injustas, que explican el atraso en Colombia y en muchos otros países.

No lo voy a negar, pero de eso se trata, de no bajar, de no desistir, de seguir, uno cree en las ideas, eso se llama fe, fe, de la fe surge la esperanza. 

Los corruptos son seres humanos que no se merecen el castigo del código penal

Oli: ¿Y en eso no tiene que ver mucho, el problema de la corrupción? La corrupción es uno de los problemas más graves que tiene Colombia, que tiene cualquier país en el mundo. No lo vi mencionado en sus puntos, por ejemplo.

Rodrigo Lara: El problema de la corrupción es transversal. La corrupción se ha abordado aquí solamente con populismo punitivo: Más penas, más cárcel. La indignación no sirve para nada. Es más, me parece absurdo que tenga penas de cuarenta años para un tipo que, sí, cometió un error, pero no ha matado a nadie. 

Digamos que es desproporcionando completamente el sistema penal. Eso no es algo que se pueda decir mucho porque es impopular, la gente quiere ver crucificado al corrupto. Entiendo, porque es injusto y monstruoso lo que hace, pero pues, eso no se maneja con derecho penal.

Creo que el problema de la corrupción es de incentivos perversos. Si usted permite que una competencia tan álgida como la política se haga sobre la base de la captura de la administración pública, a través de puestos y de recomendaciones políticas, la corrupción termina siendo inevitable.

Yo creo que eso pasa por la formulación de un verdadero sistema de carrera administrativa. Es eso, no es que sean tremendos perversos los que terminan en esa corrupción, son seres humanos puestos en circunstancias, en situación, y lo que hay que arreglar son esos incentivos tan perversos.

Me niego a hacer política con la imagen de mi padre

Jorge: Para terminar a mí me gustaría preguntarle algo más personal, ya siendo usted hombre me imagino que se ha preocupado, o se preocupó por investigar qué fue lo que su papá desarrolló políticamente, cuáles de sus ideas logro materializar, cuál de sus anhelos políticos se han logrado estructurar en el país y que ha encontrado usted en eso, que le faltó a su papá que usted pueda continuar y como darle ese homenaje a su padre.

Rodrigo Lara: A él lo mataron muy joven, lo mataron de 37 años, digamos que estaba todavía en proceso de consolidación de su vida personal, él era un hombre muy brillante, un hombre muy culto, pero yo creo que murió extremadamente joven, todavía le faltaba mucho por mostrar.

Era un hombre de armas tomar, a manera de iniciativa, tenía un  gran arrojo y pues ahora, frente a eso tengo siempre una relación ambivalente, porque digamos que su presencia interna en mí es muy fuerte, pero yo siempre he tenido un celo muy grande a la hora de tomar mi propio camino y me da pavor, miedo y una inseguridad inmensa, verme convertido en un subproducto de él y de su imagen, de su recuerdo

Usted muere en esas circunstancias y usted es martirizado, usted nunca va a estar a la altura de un mártir. Siempre le he tenido mucho miedo a eso, por eso yo hablo muy poco de él.

Mi esfuerzo siempre ha sido por encontrar mi propio camino. Así sea equivocándome, y me he equivocado muchísimo porque usted sabe que cuando uno crece sin una figura paterna desde niño, pues usted crece a punta de errores, se cae, se para y bueno, características que de pronto me han hecho cometer errores.

Pero también valoro que eso lo termina a uno robusteciendo y favoreciendo en muchos aspectos. Pero pues, tengo esa ambivalencia.

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oluribe@gmail.com | + posts

Soy un periodista de ideas modernas y principios antiguos. Profeso los mismos ideales del portal como padre putativo que soy del mismo. En consecuencia creo firmemente en la necesidad de una prensa libre, de una fuente de información confiable y con criterio.

Con esta creencia que nos ha acompañado por largos años hemos intentando crear en nuestros lectores el espíritu de una sociedad informada, libre de manipulaciones políticas, con opinión independiente y crítica de su entorno, de sus dirigentes y de los males endémicos que la aquejan.

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Periodista cubano-español, escritor y profesor universitario. Ha sido corresponsal en el extranjero, editor y jefe de sección de la agencia Prensa Latina, director de la revista Prisma y Cubanow, y autor de la polémica novela "La Historia Secreta de Picasso". Fue panelista en programas de debate en NTN 24 horas, RedMás Noticias, Cable Noticias y emisora FM.
Ha dictado talleres de estética, cine, periodismo y comunicación en varias universidades colombianas, entre ellas la Universidad Nacional, Javeriana, de la Sabana, Universidad Central, Rosario, Autónoma de Cali, y dictado cátedra en la Escuela de Estudios Superiores de Administración (CESA).
Creador del Método Cuarto Espacio de entrenamiento comunicativo. Es especialista en el manejo de procesos de incomunicación y de dominio de los miedos y el miedo escénico en particular. Tiene en preparación el Manual de Comunicación Personal y la Guía de Dominio de los Miedos.

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Guillermo Realphe Forero
Guillermo Realphe Forero
11 meses de publicado

Los mismos, con las mismas. No hay más?