¿Por qué se nos olvida lo que vamos a decir?

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Por Jorge Garrido –

Es un misterio: se borra de la mente, de pronto, lo que sabemos muy bien y vamos ya a decir. Y puede ser que empecemos a expresar otra cosa que no queremos decir. ¡Esa, no!, clamamos.

¿Es ingobernable la mente? De forma definitiva. Poco sabemos de ella. Un viejo adagio: mientras más sabemos de nuestro cerebro más nos queda por saber.

Es como barril sin fondo, me dijo un alumno después de un ejercicio de concentración para hallar el tipo de persona que más le intimidaba.

¿Podemos hacer algo para administrar mejor nuestra mente? En eso estamos empeñados.

La mente a veces nos maneja a su antojo

Existen muchas incógnitas que nos rondan y nadie nos explica  el por qué se comporta la mente de una forma determinada, tan variable, insospechada, ajena a nuestros deseos y voluntades.

Y vayamos a una de las tantas malas pasadas que nos juega la mente. Se trata de un enigma muy recurrente: cuando se nos olvida lo que vamos a decir.

Ocurre lo siguiente. Hemos practicado varias veces un discurso o cualquier intervención, casi que no los sabemos de memoria,  y nos paramos en el escenario, empezamos a hablar y todo está saliendo bien, como lo planeamos. El lenguaje fluye, qué bien.

Y repentinamente, llega como un golpe de memoria: la mente en blanco. Qué hago, no recuerdo lo que sigue, dónde está, me lo sabía bien. ¿Qué sucede?

De pronto: ¡se me ha olvidado todo!

¡Tengo Alzhéimer!

Entonces: pueden pasar tres cosas.

La primera: se produce un bache de unos segundos, y usted recupera pronto el hilo del discurso. Pero ante el público quedó como un olvidadizo. ¿Podemos confiar en esta persona? No se sabe bien lo que está diciendo, lo tiene pegado con un alfiler, piensa el público. Usted está en problemas muy serios.

La segunda: usted reacciona ante el bache y sigue hablando como puede y se da cuenta de que está diciendo otra cosa diferente a la que iba a decir. Se me fue el tema de las manos. ¡Ese no es! ¿Qué estoy diciendo? Quizás nadie se dé cuenta, pero ha perdido el objetivo.

La tercera: no recupera la idea ni la maldita palabra que debe seguir. Su mente se zambulle en el olvido absoluto. No puede decir nada más, ha hecho un silencio total, no ve su cara, pero debe ser un suplicio.  Mira a los espectadores, ellos no pueden ni saben cómo ayudarle.

Pide perdón tartamudeado y se va con su voz angustiada y pisadas torpes, o lo peor: alguien viene a sacarlo dándole palmaditas en el hombro. La próxima vez será, le dice lastimoso. Va y el público misericordioso lo aplaude en su salida.

Hay otro: tengo alzhéimer.

Los nervios nos traicionan y nos dejan solos

¿Qué sucedió? Se rompe mil veces la cabeza y no encuentra una explicación.

Son los nervios, trata de explicarle alguien. Sí, pero, ¿por qué los nervios funcionaron así? ¿Qué pasó?

Pues, sí, sucedió algo: misterioso, insondable, pero hay causas y lo más recomendable es encontrarlas muy rápido porque puede volver a sucederle.

Como salidas de un laboratorio inextricable.

Vamos a ver. ¿Cuál es nuestra experiencia en Cuarto Espacio? Una Consultoría en Comunicación Personal. Cara a cara. Miles de personas, un día tras otro. Piedra sobre piedra descubriendo los lazos escondidos en la mente que explican las barreras comunicativas.

La mente nos puede jugar una mala pasada en cualquier momento.

La Barrera Comunicativa ha llegado, ahora sentirás miedo

Se trata de una Barrera Comunicativa, así la llamamos, que todos tenemos podemos tener almacenadas. Son como marcas comunicativas, símbolos en forma de palabras o imágenes que todos tenemos guardadas en el subconsciente.

Esa barrera se siente como un miedo intenso y el cuerpo empieza a quejarse. Más bien nos está alertando de que no estás listo para enfrentar lo que pueda suceder. Prepárate mejor, nos dice. Pero, ¿cómo?, pensamos.

Y ese temor puede sentirse a través de sensaciones, olores, colores, imágenes, sonidos, sabores, tactos.

El  subconsciente está haciendo estragos, se ha hecho oír. Allí se guardan los impactos de los hechos reprimidos, enclaustrados celosamente, reprimidos en el inconsciente que empieza a lanzarle señales al subconsciente. Un sitio muy difícil de llegar.

Una cosa son los hechos reservados, y otra cosa el impacto de esos acontecimientos.

Cuarto Espacio ha atendido y entrenado a más de 5000 personas en 12 años

En Cuarto Espacio llamamos al subconsciente de forma más gráfica como La Segunda Línea Sumergida. Es decir un piso más debajo del consciente que es donde reportamos nuestro bregar diario, claro, palpable. Sabemos dónde estamos y qué estamos haciendo.

Pero en la Segunda Línea no se sabe qué hay ni qué te vas a encontrar. Sin embargo, es un tesoro de obstáculos y también de recursos. Es como una máquina procesadora de hechos que convierte los eventos en recursos previsores y a la vez en capacidades potenciales apresadas.

Se puede tornar en un poder desconocido que todos tenemos y que pocas veces aprovechamos.

Cuarto Espacio se dedica a destaparlo y desplegarlo.

El dominio de la mente es lo más decisivo al hablar en público.

El sueño de ser yo misma, qué buena frase

Lo dijo muy bien una joven médico participante en nuestros cursos.  Se trata de alcanzar ‘El sueño de ser yo misma.

¿Y por qué nos trastorna la memoria de lo que vamos a decir? Esa es una buena pregunta.

A nadie se le olvida algo por gusto, puedo afirmarlo después de haber trabajado con miles de personas.

Se trata de lo que se atraviesa en el medio y te toca en el hombro y te dice: por ahí no vas.

¿Qué es lo que se atraviesa? A lo mejor no llegamos a saberlo nunca, pero recibimos un mensaje ignoto del subconsciente que encontró un punto de confluencia con ese momento.

Quiere decir que ese día en que estás hablando y se te ha olvidado lo que ibas a decir, en ese lugar, a esa hora, con esa temperatura, ese color, ese olor, esos rostros escuchándote, un mensaje de abajo te interrumpió por alguna razón.

¿Qué quieres decirme subconsciente?

¡Llegó el miedo escénico!

Un recuerdo escondido aparece de pronto y la mente se nubla

Quizás fue la camisa roja del que está entado en primera fila. No te gusta ese color, lo asocias, probablemente, con violencia.

O el aromatizante que soltaron un rato antes para hacer más agradable el ambiente, pero ese olor a canela te recuerda el arroz con leche que obligaban a tomarte de chico y no te gustaba.

O tal vez el rostro de una persona inocente, ajena a tu vida y recuerdos, sentada en el público que te rememora a alguien que te regañaba muy duro.

Pueden ser muchas cosas.

Pero, usted ha tropezado con usted mismo, y no le eche la culpa a nadie, ni siquiera a su memoria que está intacta.

Y no más desciende del escenario y le vendrá a la mente lo que se le olvidó. No tiene alzhéimer, puede estar tranquilo.

La famosa Segunda Línea Sumergida: el mejor ejercicio de comunicación

La Segunda Línea Sumergida le ha enviado un  mensaje muy claro: tiene cosas que resolver.

¿Cómo? Hay sucesos muy bien guarecidos que son preciso recordar, identificar, entender y empezar a vencer.

No espere más, ocúpese de sus secretos. Ellos quieren que sean ventilados y explicados para siempre.

Quizás, aquel señor tan serio que has visto sentado al final del auditorio tenía algo que decirte y ese fue el que lo turbó.

Ahora lo recuerdo, me miraba fijamente, como advirtiéndome que no hablara más porque podía llegar a decir algo inconveniente.

¿Qué es lo que no quiero contar?

La mirada tensa de una persona puede trastornarte el discurso.

Una persona desconocida sentada en el público puede trastornarte

¡Cállese muchacho! Y para siempre, resuena una voz conocida en la mente.

Y yo que le hice caso a ese señor tanto tiempo, tanto que a los 35 años todavía le obedezco por mi cuenta. No sé quién es, digo mientras lo recuerdo, pero lo conozco muy bien.

¿Qué hacías ahí, viejo?

Te estoy esperando siempre, muchacho, me aparezco en todas partes.

Ya lo sabes no hables más, o te voy a volver a borrar lo que vas a decir.

¿Quién eres? El mismo de siempre, chico tonto.

Ha llegado el momento de ocuparte de tus secretos

¿Qué hacemos con él?

Bien, vamos a bajar a nuestra mente. Todos, concéntrense. No aprieten las manos ni sostengan nada en ellas. Cierren los ojos poco a poco, estamos bajando lentamente a los pisos inferiores de la mente.

Estamos solos, en la oscuridad, qué silencio más absoluto. Nunca lo había escuchado.

Estamos bajando a la Segunda Línea Sumergida. Pronto vamos a entender muchas cosas. Incluso, nuestras fuerzas poderosas retenidas que podemos sacar y emplearlas.

Y entonces tropiezo con él. Ahí estás, ya te reconocí. El mismo, pero más joven. No, señor, le digo, más bien me digo, voy a hacer lo que yo quiero de ahora en adelante.

Hemos terminado, señor, para siempre. Agrego resuelto.

Rompen los aplausos, ha terminado mi discurso, la gente sonríe satisfecha, alguien corre a felicitarme, lo he hecho de entrada a salida.

Busco entonces al señor compungido.

El asiento está vacío.

 Nota: ¡Listo!, vamos a subir al consciente otra vez. Abran los ojos y contemos ahora lo que vimos allá abajo. El ejercicio ha terminado.

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jorgegarridodos@gmail.com | + posts

Periodista cubano-español, escritor y profesor universitario. Ha sido corresponsal en el extranjero, editor y jefe de sección de la agencia Prensa Latina, director de la revista Prisma y Cubanow, y autor de la polémica novela "La Historia Secreta de Picasso". Fue panelista en programas de debate en NTN 24 horas, RedMás Noticias, Cable Noticias y emisora FM.
Ha dictado talleres de estética, cine, periodismo y comunicación en varias universidades colombianas, entre ellas la Universidad Nacional, Javeriana, de la Sabana, Universidad Central, Rosario, Autónoma de Cali, y dictado cátedra en la Escuela de Estudios Superiores de Administración (CESA).
Creador del Método Cuarto Espacio de entrenamiento comunicativo. Es especialista en el manejo de procesos de incomunicación y de dominio de los miedos y el miedo escénico en particular. Tiene en preparación el Manual de Comunicación Personal y la Guía de Dominio de los Miedos.

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Guillermo Realphe F.asombra cualquiera con el avan
Guillermo Realphe F.asombra cualquiera con el avan
3 meses de publicado

Eso nos pasa a todos y cada rato