My octopus teacher

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Este documental dirigido por James Reed y Pippa Ehrlich tiene como protagonista a un pulpo hembra. Se lanzó recientemente, en septiembre, pero el equipo que participo en él, tardó 10 años en hacerlo.

El coprotagonista es Craig Foster un Surafricano que ha dedicado buena parte de su vida a contar historias en donde analiza con profundidad la conexión de la humanidad y la suya propia, con la naturaleza.

Una vez vea este documental, le podría interesar, como me sucedió a mi, ver otras de sus obras: My hunter’s heart, Wild Talk, The Animal Communicator, Touching the dragon, para mencionar algunas de sus producciones.

En el comienzo, Foster nos cuenta sobre la crisis personal que está viviendo en ese momento. Hace un recuento de quién es, a qué ha dedicado su vida hasta ese momento y por que siente la necesidad profunda de hacer un cambio radical en su vida, para superar el agotamiento y la depresión que le están complicando su existencia y la de su familia.

En las profundidades del arrecife

Pensando en las posibles soluciones a su crisis y la manera de salir de esa oscuridad y vacíos que experimenta, decide volver a la costa surafricana y, en particular, al arrecife de la infancia a donde sus padres lo llevaron, solo días después de haber nacido y en donde sintió, por primera vez, esa conexión con la naturaleza y el agua.

Paso a paso se  sumergirá en la profundidad de un viaje de varios días, casi un año, en las frías y turbulentas aguas del arrecife, que lo irán guiando a descubrimientos no solo sobre la inteligencia de quienes habitan en ese mundo acuático, sino a entender la importancia de cada ser, de cada planta, de cada pececito por pequeño que sea, en el equilibrio de todo un ecosistema.

Una de las cosas que más impactan de esta obra, es la paciencia con la que Foster, día tras día, cumple con su ritual de nadar en ese arrecife, que inicialmente parece inhóspito, frío, difícil, pero que a medida que el se adentra y observa, sin afán, sin premura, le va mostrando unas aguas más tranquilas y mansas.

Encontrando a su maestra

Foster toma una decisión valiente y es la de hacer sus inmersiones sin la protección del wetsuit y un tanque de oxigeno. Eso, por una parte, le genera un shock pues las aguas son muy frías, pero por otro, le permite moverse con mayor libertad y tener un contacto directo e intenso con la piel que lo acercará a esos pequeños espacios y a los múltiples y maravillosos encuentros con su maestra: la pulpo.

Un dia descubre algo que le llama la atención y ve una especie de bola de conchas y unos pececitos nadando alrededor… le llama la atención, observa y muy pronto, descubre que se trata de un pulpo camuflado entre esas conchas.

Se admira y sigue al pulpo que velozmente escapa y deja una estela de liquido que expele en su defensa, asumiendo que Foster puede ser el nuevo depredador del vecindario.

Poco a poco y con una paciencia infinita, Foster se arma de cámara y va tomando unas fotos espectaculares de todas las criaturas y la vegetación que se va encontrando a su paso.

Descubre en donde vive el pulpo y comienza a acercársele con cautela, con respeto, simplemente con la curiosidad de observar a un ser, que inicialmente podría no ser tan interesante descubrir.

Una inteligencia privilegiada

Descubre en donde vive el pulpo y comienza a acercársele con cautela, con respeto, simplemente con la curiosidad de observar a un ser, que inicialmente podría no ser tan interesante descubrir, tal vez por su tamaño, tal vez porque conocemos muy poco de él, y lo poco, nos viene, al menos a algunos de nosotros, desde la gastronomía y no desde inmersiones en las aguas marinas.

Después de muchos días, se va ganando la confianza del pulpo y logra establecer un primer contacto físico que está documentado con unas imágenes absolutamente preciosas, que transmiten una felicidad inesperada, no solo a Foster sino al espectador.

Se va intuyendo entonces que el pulpo en realidad no es una criatura tan simple, sino que posee una inteligencia que le permite establecer un contacto directo con el ser humano, a quien le va dejando entrar en su mundo para que descubra sus secretos más íntimos, sus estrategias, sus hábitos y sus batallas.

Este documental es de una belleza que es difícil expresar en palabras. Sin duda se trata de una conexión mucho más profunda que el ser humano puede establecer con la naturaleza, cuando se siente parte de ella y no la ve con ojos de visitante, de turista o explorador. Cuando se toma el tiempo para observar y aprender lo que le puede comunicar el ser mas pequeño de todos.

Las lecciones aprendidas en la adversidad

En la vida todos enfrentamos crisis, momentos difíciles, de soledad, de incomprensión, de vulnerabilidad, de desconexión con la vida y su propósito, pero no hay duda que son esos momentos justamente los que tienen el potencial de enseñarnos las lecciones más importantes y valiosas que como seres humanos estamos llamados a aprender.  

Este documental, nos acerca de manera magistral a la posibilidad de  reconectarnos con lo esencial, a través de un pare en la carrera desesperada y atacada que vivimos diariamente.

Nos invita a desnudar el alma, a respirar, a desandar caminos recorridos para ver aquellos que recorren las criaturas aparentemente más insignificantes y así entender que cuándo miramos sin prejuicio y sin afán al otro, nos damos cuenta del valor inmenso que poseen y lo mucho que nosotros necesitamos de ellos.

Nos sanarnos y logramos el tan anhelado equilibrio físico y emocional, muchas veces perdido por andar corriendo tras el éxito y la acumulación de bienes, que casi siempre nos alejan de los pulpos más preciados e importantes de nuestra vida y hasta de nosotros mismos.

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clarospi@yahoo.com | + posts

Abogada de la Universidad del Rosario; prefiere identificarse como ciudadana del mundo. Vivió siete años en Italia y desde allí recorrió todo el viejo continente. Hoy vive en los Ángeles, California. Experta en temas de inmigración, traductora de documentos legales e interprete oficial.

Pero su verdadera pasión es el cine. Fácilmente es de las que sale de una sala y se mete a continuación en otra. En consecuencia puede mirar una o dos películas diarias, pero lo cierto es que la semana no termina hasta que no haya disfrutado varias veces de su pasión preferida.

Tampoco gusta de ver el séptimo arte en la comodidad de su casa. Disfruta del ritual de hacer fila para entrar a un teatro de pantalla grande, sonido envolvente, cómodas butacas abullonadas y crispetas con gaseosa en el brazo del asiento.

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