Los hermanos Willoughbys

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Por Clara Eugenia Ospina

Muchas de las películas que se producen en el mundo entero, se basan en libros que algún curioso director o guionista, decide “rescatar” para adaptar a una versión cinematográfica.

Esta película, que puede encontrar en Netflix, se inspiró en el libro de la novelista Lois Lowry, aunque la historia y el guion son obra de Kris Pearn y Mark Stanleigh.

No por el hecho de ser una película animada, quiere decir, limitada a una audiencia infantil o joven como se podría pensar, sino que por el contrario, trata temas serios y profundos, que bien nos ponen a pensar y reflexionar a todos.

La historia comienza con una voz en off que introduce al espectador en la escena. Tiene un acento diferente y por ende se adivina una actitud igualmente particular, si se quiere arrogante, irónica. Nada más acertado que otorgarle esa actitud al gato, regordete y de color azul que aparece en la pantalla.  

Una historia colorida, pero triste y tenebrosa

El actor que interpreta a este gato magnífico es Ricky Gervais, actor y comediante ingles, de ahí el acento distinto, famoso entre muchísimos otros, por su trabajo en series como “The Office”.

La historia, a pesar del estallido de colores vívidos en la pantalla, es mucho menos colorida y más tenebrosa de lo que uno se imagina.

No es extraño encontrar en los cuentos infantiles, personajes malvados que normalmente entran en la historia con el fin primordial de enseñarles a los niños que en el mundo, a pesar de lo bello y bueno, existen quienes pueden tornarlo en una verdadera pesadilla; y muchas veces, por el simple gusto de hacer daño, sin que medie ninguna razón válida que lo justifique.

Desde siempre los padres advierten a sus hijos y en especial a sus hijas, que no hablen con extraños, que no le reciban nada a nadie, que no acepten invitaciones de personas que no conocen, que no se suban al carro de un desconocido, que no caminen solos por lugares oscuros y con los cuales no estén familiarizados; en fin, la lista de advertencias es tan larga, como variada.

El maltrato emocional, imposible de borrar

Lo inusual, es que la advertencia aplique para los papás mismos. No le debiera corresponder a ningún ser humano, pensar, sentir o sospechar siquiera, que quienes le han creado, tengan el potencial de convertirse en sus verdugos.

Muchas veces pensamos que el maltrato más difícil de soportar y de experimentar a temprana edad, es aquel que deja una huella física, el golpe, el correazo, el chancletazo. Sin embargo el que deja unas secuelas muy profundas en el ser humano y que cuestan mucho trabajo superar, es el maltrato psicológico, emocional.  

No todos los castigos físicos, vienen cargados de humillación y desamor. Algunos padres, creen que una buena reprimenda a tiempo, va a convertir a sus hijos en personas de bien.

Otra corriente defiende la no utilización del castigo físico como herramienta para educar, pues considera que cualquier ser humano, está en capacidad de entender si se le habla con amor y paciencia. Mientras que el golpe, genera un shock que coloca al pequeño ser humano en modo sobrevivencia y por lo tanto en incapacidad de entender nada ni a nadie.

En esta película, los hijos de estos “padres” (que más parecieran “cuidadores” de orfanato rumano), sueñan con convertirse en huérfanos para escapar a la crueldad de sus propios padres y ser adoptados por su baby-sitter.

No solo de pan vive el ser humano

Algunos estudiosos en el campo de la psicología y el comportamiento humano,  han concluido que la atención emocional a un ser humano, es mucho más importante que incluso el alimento mismo.

El psicólogo americano Harry Harlow hizo unos experimentos con unos primates bebes, creando dos madres sustitutas, una hecha de alambre y otra de felpa. La de alambre tenía una bolsa con alimento y la de felpa, nada.

Observó entonces que los primates bebes pasaban más tiempo con la madre de felpa, porque la suavidad del material, les producía confort y seguridad, como si fuera la piel de su propia mama, mientras que a la de alambre, solo iban cuando tenían hambre.

Este experimento, entre otras, extremadamente cruel, le permitió observar y concluir la importancia del contacto físico con las madres por encima de la necesidad de alimentar el cuerpo, como un elemento fundamental para el crecimiento y desarrollo  emocional sano de las pequeñas criaturas.

Una historia de terror en la Rumanía comunista 

Recientemente se cumplieron 30 años de la ejecución pública del dictador Ceaucescu, quien rigió a la entonces República Socialista de Rumanía por 24 años. Fue entonces que se vino a conocer para el mundo, la existencia de los GULAGS para niños.  

En estos hospitales recluían a recién nacidos, infantes, y jóvenes, que por cualquier razón, habían sido abandonados por sus padres o habían nacido con algún defecto físico.

En estos lugares alcanzaron a recluir cerca de 170.000 niños, muchos de los cuales murieron sin alcanzar la mayoría de edad, o sin ser adoptados, pues las condiciones en que se les mantenía eran completamente deplorables.

Las enfermeras o cuidadoras, cuando podían o querían, atendían las necesidades puramente básicas, de los recién nacidos, sin permitirse generar una conexión de afecto con ellos a través de una palabra, un canto o una caricia, que les hiciera sentirse protegidos y amados.  

Huyendo de sus torturadores

Como consecuencia de esa indiferencia y maltrato, muchos niños perecieron y otros sobrevivientes, han tenido que recurrir a interminables horas de terapia para tratar de entender la razón de sus falencias emocionales.

En esta película, los hijos de estos “padres” (que más parecieran “cuidadores” de orfanato rumano), sueñan con convertirse en huérfanos para escapar a la crueldad de sus propios padres y ser adoptados por su baby-sitter.

Nace entonces para estos niños maltratados, ignorados y malqueridos, la posibilidad de conformar una familia distinta y saberse parte de un círculo que los acoge y acepta como son y que ve en ellos el mismo potencial que se predicaría de cualquier otro ser humano.

La película hace un planteamiento interesante que nos hace pensar en el papel que como seres humanos, con o sin hijos, tenemos en una sociedad, en donde vemos casi con naturalidad niños en las calles, abandonados, maltratados y explotados.

Tal vez con solo un gesto, una palabra, una pequeña expresión de afecto, un mirar a los ojos, estemos brindándoles una luz de esperanza y futuro a esos seres humanos.

clarospi@yahoo.com | + posts

Abogada de la Universidad del Rosario; prefiere identificarse como ciudadana del mundo. Vivió siete años en Italia y desde allí recorrió todo el viejo continente. Hoy vive en los Ángeles, California. Experta en temas de inmigración, traductora de documentos legales e interprete oficial.

Pero su verdadera pasión es el cine. Fácilmente es de las que sale de una sala y se mete a continuación en otra. En consecuencia puede mirar una o dos películas diarias, pero lo cierto es que la semana no termina hasta que no haya disfrutado varias veces de su pasión preferida.

Tampoco gusta de ver el séptimo arte en la comodidad de su casa. Disfruta del ritual de hacer fila para entrar a un teatro de pantalla grande, sonido envolvente, cómodas butacas abullonadas y crispetas con gaseosa en el brazo del asiento.

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Guillermo Realphe Forero
Guillermo Realphe Forero
10 meses de publicado

Torturas, siempre ocurrirán y peor aún, el maltrato emocional

Monica Patricia
10 meses de publicado

Por Dios! He sentido un escalofrío por todo mi cuerpo.
No he visto al película, no se si la veré por ahora, pues esta descripción es para mi muy angustiante!
Cuanta cantidad de barbaridades hacemos los seres humanos y cuanta otra mitad de esos seres nos hacemos los locos con esas barbaridades.
Para mi, no hay mayor atrocidad que la cometida contra un niño o un animalito, son seres, sin ir en mención de lo humano que le pone una connotación superior, supuestamente al primero, ya que no tienen capacidades ni herramientas para defenderse. Y es mayor su indefensión al ser recién nacidos Y/o mayor el delito contra ellos, cuando sus padres, que no están o peor aún son ellos mismos los que cometen o permiten estás barbaridades. Todo esto sin contar que además, un gobierno está es para velar por el bien estar y vida de sus habitantes en su país.
Que duro, que triste, que rabia! miles de emociones pasan por mi cuerpo al leer esto.
Esperemos el plasmar todo esto en una película, sirva para lograr concientizarnos del dolor de otros, de las atrocidades que hacen los gobernantes que elegimos y que no debemos quedarnos callados, sordos o ciegos ante el dolor de ningún ser, sobre todo si es indefenso.
Monica Patricia Solano.
Coach Sexual.