Fauda: Serie de Netflix

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Esta serie, como la mayoría que me he visto en estos últimos días/meses de confinamiento, me la encontré por puro azar navegando la infinita lista que se ofrece en las diferentes plataformas.

El nombre no me sonaba familiar, así que lo primero que hice fue preguntarle a San Google el significado y cuando vi que la traducción era “CAOS” inmediatamente me interesé.

Contrario al sentimiento que despierta en la cultura norteamericana las películas extranjeras -de física pereza al tener que leer los subtítulos-, para mi, escuchar una lengua distinta a las tres que hablo, es música, placer y entretenimiento puro.

Lo primero que me atrapó de los primeros episodios, fue el grado de perfección y precisión de las fuerzas especiales Israelíes que llevan a cabo operaciones secretas en el territorio entre Israel y Palestina y que se vale de las herramientas más sofisticadas de la tecnología y de un entrenamiento intenso de sus soldados para salir a cumplir con misiones casi suicidas.

La consabida interprete femenina

Mi interés va aumentando cuando veo que en ese grupo de hombres acostumbrados a vivir en condiciones de guerra, podríamos decir casi permanente, con todas las privaciones que eso implica, aparece una mujer soldado: Nurit.

Uno, como colombiano, no puede evitar hacer comparaciones con nuestra situación y cultura en ese aspecto y pensar si hacer parte de un grupo élite con ese grado de sofisticación, representa una opción real para una mujer que como Nurit, encuentra que ese puede ser su “llamado”.  Sinceramente lo dudo, pero no deja de entusiasmar ver el profesionalismo con que ella desempeña su rol, no obstante verse enfrentada a las mismas presiones y prejuicios que pudiera enfrentar una de las nuestras.

La historia habla de dos comunidades culturales: los palestinos y los Israelitas. Esta contada por los Israelitas; sin embargo no por ello, deja de admitir en escenas muy fuertes que ellos, como los Palestinos, también utilizan estrategias y métodos que le harían crujir los dientes a cualquier defensor de derechos humanos, por su grado de violencia y crueldad.

¿Falta de creatividad?

Como espectador, estas escenas violentas me impactan profundamente y entonces reflexiono; me pregunto: ¿por qué nos cuesta tanto aceptar las diferencias? Miro con gran interés y curiosidad estas series tratando de entender cómo otras culturas han superado o sobrellevan sus diferencias, para ver si es que a los colombianos nos falta cacumen, creatividad, conciencia; no sé, al final concluyo que es un tema de voluntad, de lo incapaces que somos de amar al otro, de aceptarlo tal y como es, de corazón y de querer vivir en paz sin tener que matar al que no piensa como uno.

No se la pierda, esta llena de acción, personajes que se le van quedando a uno en la mente y el corazón y tiene un poquito de todo, como me gustan a mi las historias. Hasta romance en medio del permanente conflicto social y cultural que viven dos culturas milenarias como la Palestina y la judía.

clarospi@yahoo.com | + posts

Abogada de la Universidad del Rosario; prefiere identificarse como ciudadana del mundo. Vivió siete años en Italia y desde allí recorrió todo el viejo continente. Hoy vive en los Ángeles, California. Experta en temas de inmigración, traductora de documentos legales e interprete oficial.

Pero su verdadera pasión es el cine. Fácilmente es de las que sale de una sala y se mete a continuación en otra. En consecuencia puede mirar una o dos películas diarias, pero lo cierto es que la semana no termina hasta que no haya disfrutado varias veces de su pasión preferida.

Tampoco gusta de ver el séptimo arte en la comodidad de su casa. Disfruta del ritual de hacer fila para entrar a un teatro de pantalla grande, sonido envolvente, cómodas butacas abullonadas y crispetas con gaseosa en el brazo del asiento.

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