“El Rey de las Donas”, la historia de una inmigración enriquecedora

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Este documental es la opera prima de la directora Alice Gu, quien trabajó intensamente por dos años en su elaboración. Esperamos que esté disponible en varias plataformas digitales muy pronto.

En Criterio Libre tuvimos acceso a él a través de https://watch.laemmle.com. Cuenta la historia de una familia de refugiados camboyanos que se ven forzados a emigrar hacia Estados Unidos debido al conflicto entre Camboya y Vietnam que terminó con la ocupación y genocidio camboyanos de mediados de los años setenta.

Es relativamente fácil imaginar que un dia, motivados por el deseo de una vida distinta, más digna y con mayores oportunidades, tomemos la decisión de emigrar hacia tierras lejanas.

Pero si en cambio la decisión no es libre, sino que es forzada por las circunstancias políticas, de guerra, violencia, etc. en donde no tenemos tiempo ni de empacar un par de mudas y mucho menos llevar con nosotros fotos y objetos que nos recuerden quienes somos y de donde venimos, la cosa ya pasa de la aventura a la tragedia.

El desarraigo del inmigrante

En cualquiera de los dos casos, llegar a otro país en condición de inmigrante o refugiado, implica un desarraigo físico, mental, emocional muy fuerte que no siempre es fácil de superar y que en el mejor de los casos, se tarda años en procesar.

Pero hay personas, como el protagonista de esta historia, que no solo superan la circunstancias adversas, sino que logran un éxito que ni ellos mismos se hubieran podido imaginar.

La vida tiene tanto de dulce como de amargo, pero es justo esa combinación la que la hace interesante.

Este relato nos permite tener acceso a detalles de cómo era la vida de esta familia en Camboya, con imágenes de archivo histórico muy interesantes y mezcladas con cuadros animados, en donde se siente el peso y la angustia que el conflicto político generó no solo en esta familia, sino en la población civil en general.

Sin embargo el relato no se queda allí, sino que traspasa la frontera para mostrarnos cómo fue la llegada de esta familia a Estados Unidos y las dificultades que tuvieron que sortear.

El impacto positivo, social y económico, del inmigrante

La directora Alice Ho nacida en USA pero de origen chino, comenta en una de las entrevistas sobre el documental, que ella prefirió no ahondar en el conflicto político de Camboya y mostrar imágenes cruentas sobre el genocidio, pues no quería que el espectador se quedara solo con esa parte, sino más bien hacer énfasis en el impacto positivo a nivel social y económico que una familia inmigrante puede producir en el país que la acoge.

Ted Ngoy no tenia otra opción, debía  proveer para su familia, así que acepta la ayuda y vestido con una amplia sonrisa y su buen sentido del humor se lanza a trabajar vendiendo donuts en un reconocido negocio del sur de California.

Son justamente circunstancias difíciles, grandes perdidas y fracasos, las que nos permiten poner a prueba nuestra resiliencia y capacidad para superar obstáculos con creatividad. Y es que cuando uno ya no tienen nada que perder, se atreve a ensayar cosas que nunca antes se le hubieran cruzado por la mente.

A veces creemos que somos lo que estudiamos, o lo que hemos venido haciendo por años, sin darnos cuenta, que aún hay mucho talento oculto por explorar y explotar.

Estando por fuera, ya poco valen los diplomas y los grandes títulos, es casi como volver a nacer y eso, si se quiere, puede convertirse en una plataforma para un verdadero cambio, ese que tanto se añora como inmigrante. Lo importante es mantener la mente abierta a las posibilidades y atreverse a lo impensable.

La mano amiga que nos ayuda a surgir

Aunque no imposible, tampoco es fácil salir de los atolladeros de la vida, sin que alguien nos tienda una mano. Ted Ngoy no tenia otra opción, debía  proveer para su familia, así que acepta la ayuda y vestido con una amplia sonrisa y su buen sentido del humor, este mayor del ejercito camboyano, se lanza a trabajar vendiendo donuts en un reconocido negocio del sur de California.

La primera vez que prueba una donut queda flechado: es amor a primera vista, tal y como ya le había sucedido con Suganthini, su mujer. Esa pasión  lo motiva a trabajar sin pausa 24 horas del dia, los siete días de la semana. Pero Ted, no puede olvidar sus orígenes y  todos los que quedaron atrás en Camboya, asi que apadrina a cientos de compatriotas más, como lo haría un Oskar Schindler.

Solidaridad y generosidad, son la fórmula que convierten a este camboyano y su familia en millonarios y a Ted, en el “Rey de las donuts”. Dunkin Donuts un gigante de este negocio, decide retirarse del sur de California, ante el apabullante éxito de Ted y sus compatriotas camboyanos, que abren cientos de puestos de venta de donuts, llegando así a dominar el mercado.

No es un invasor, es un generador de riqueza

Con frecuencia, el inmigrante, en casi todo el mundo, es visto como una carga. Un invasor que viene a quitarle algo a los ciudadanos de ese país. Este documental le devuelve al inmigrante/refugiado su humanidad y rescata el valor y capacidad enorme de aportar a la economía de la comunidad que lo hospeda, no solo con una ética de trabajo incansable, sino también con creatividad emprendedora que redunda en bienestar para todos.

No se pierda este documental para descubrir, en medio de tanto dulce, dónde se esconde el amargo. Hay historias de amor que nacen para ser eternas; esta es la de Ted y su familia, pero perfectamente podría tratarse de la suya, la mía, o cualquier inmigrante en cualquier parte del mundo.

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clarospi@yahoo.com | + posts

Abogada de la Universidad del Rosario; prefiere identificarse como ciudadana del mundo. Vivió siete años en Italia y desde allí recorrió todo el viejo continente. Hoy vive en los Ángeles, California. Experta en temas de inmigración, traductora de documentos legales e interprete oficial.

Pero su verdadera pasión es el cine. Fácilmente es de las que sale de una sala y se mete a continuación en otra. En consecuencia puede mirar una o dos películas diarias, pero lo cierto es que la semana no termina hasta que no haya disfrutado varias veces de su pasión preferida.

Tampoco gusta de ver el séptimo arte en la comodidad de su casa. Disfruta del ritual de hacer fila para entrar a un teatro de pantalla grande, sonido envolvente, cómodas butacas abullonadas y crispetas con gaseosa en el brazo del asiento.

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Guillermo Realphe Forero
Guillermo Realphe Forero
1 año de publicado

Eso sí es emprendimiento