El Poder Secreto que tenemos dentro. ¿Sabes cuál es el tuyo?

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Por Jorge Garrido –

Existe un plus humano celosamente escondido como un recurso poderoso que no sabemos que existe en nuestro organismo hasta que no estamos frente a una situación límite, y entonces nos enteramos.

Y entonces decimos: ¿por qué no lo empleé antes en las circunstancias normales? Si yo soy tan fuerte como comprobé en esas situaciones.

¿Pero de dónde sale ese plus? ¿Por qué nos cuesta volver a desplegarlo?

¿Qué es? Como un arma encubierta. Un recurso último que permanece como la reserva natural del cerebro y de la mente.

Esta historia que voy a contar es real:

Media noche. Gustavo Piñero tiene 65 años y está durmiendo tranquilamente en su habitación de un cuarto piso en su edificio de apartamentos.
No ha olvidado tomarse las tabletas para el dolor muscular: tiene artritis desde hace 5 años, pero ha logrado conciliar el sueño. Lleva dos horas durmiendo.
De pronto, siente un golpe que lo sacude bajo la cama, las paredes tiemblan, se cae la lámpara de mesa, percibe que el edificio se está desplomando en segundos. No es un sueño lúcido, piensa, estoy despierto, se dice.
Y se despabila completamente, brinca de la cama, y toma una decisión sin pensarlo dos veces.
Da un salto, y en paños menores solo atina a tomar su billetera y el reloj encima, abre la puerta (sin recordar luego que quitó el cerrojo), y corre por el pasillo, pasa rápidamente delante del ascensor, toma la escalera y la baja en saltos de tres escalones.
Llega a la recepción, la puerta de entrada está medio abierta por el temblor, y de una patada la echa abajo, pero le faltaba lo peor. Una escalerilla de diez escalones hasta la acera de la calle. No lo pensó más: saltó de una vez y cayó fuera.
Desde abajo vio como el edificio caía a pedazos producto de un derrumbe y muchos gritaban por las ventanas y otros lograban salir despavoridos con vida por la puerta.
Dos horas después, aun contemplando como los bomberos despachaban los últimos escombros, rememoró todo lo que había hecho en menos de dos minutos.

¿Cómo volver a sentir esas fuerzas ocultas?, nos preguntamos luego

¿Cómo lo hice?, se martillaba. Creo que nunca podré volver a hacerlo. Y entonces sintió que los dolores musculares de hace cinco años volvían a los brazos y las caderas, y se marchaba lentamente medio encorvado como andaba siempre.

¿Qué fue lo que sucedió?

¿Dónde Gustavo Piñero encontró las fuerzas? Me lo contaba con los ojos aún asombrados frente a mí en uno de mis talleres personalizados sobre comunicación personal.

Resulta que tenemos más fuerzas de la que usamos, pero hay barreras que nos contienen.

Suelo decirles a mis alumnos: ustedes son más racionales, emocionales, corporales y preventivos de lo que han mostrado y usado hasta ahora.

Necesitamos liberar esas fuerzas ocultas.

¿Dónde se guardan esas fuerzas poderosas?

Bueno, sería mejor decir ¿Por qué se esconden? ¿Quién las retiene?

Son las famosas: Barreras. ¿Y qué es una barrera? El temor a que las cosas no salgan bien,  generalmente infundado, pero con raíces profundas. Son ciertas prohibiciones que nos establecen desde la niñez.

En ese momento crucial en que sacamos las fuerzas ocultas y nos convertimos en más efectivos, estamos rompiendo las barreras muy bien veladas en el inconsciente.

Son barreras que nos hacen guardar determinadas fuerzas que sueltas, desplegadas, van en sentido contrario a ciertas marcas, normas, establecidas desde mucho tiempo atrás. Tanto que pudiera ser desde los primeros años de vida, incluso en ciertos casos pudiera haber comenzado desde que estaba en el vientre de la madre.

Vencer el miedo a hablar en público es también una barrera.

¿Qué clase de murallas son esas?

Son como nudos compactos en una segunda línea sumergida en la mente y que te hacen creer que son parte de tu biología, de tu estatus, quizás hasta del ADN. Algunos pueden llegar a creer que son insuperables, parte de ti mismo. Es decir, no se pueden levantar nunca. Genéticos.

Como si fuéramos así definitivamente y estuviera instalado en nuestro cerebro para siempre. Y lo están, es verdad, pero puede quebrarse, es decir voltearse. Mejor sería decir, tratar de dominarlos. Y quizás no haya que esperar a que estés en problemas, aunque podría retenerse toda la vida, sin llegar a saber qué tan fuerte eres.

Pero, siempre tendrás tus sospechas de que eres mejor de lo que has mostrado.

Solo falta una motivación muy fuerte.

Hasta un día en que todo ocurre y se sepa la verdad

Es el día en que el peligro acecha, y tenga el mínimo de tiempo, basta unos segundos, para reactivarse y echar todo para atrás en un santiamén. No hay más espacio para tomar la decisión, parece que alguien la ha tomado por uno, pero hemos sido nosotros que nos lanzamos, rastreamos las fuerzas, reactivándolas, y lo hacemos de una vez sin demora.

Esas fuerzas ocultas esperan siempre por nosotros. Algún día las necesitarás, parecen decirnos, y tenemos una idea vaga, profunda y ambigua de que existen y de que somos mejores.

Pero entonces nos preguntaremos como Gustavo Piñero: ¿cómo fue que lo hice?, dónde estaban esas fuerzas que me hicieron saltar varios metros.  Y por qué no lo hice antes.

¿Cómo sacar nuevamente esas fuerzas que no sea en situaciones extremas?

Quizás, alguna vez sentimos esas fuerzas, pero levemente

Más la pregunta más difícil de todas:

¿Cómo logro sacarlas otra vez sin que esté en una situación de peligro?

Las útiles que serían esas energías en situaciones normales para vencer obstáculos y alcanzar nuevos objetivos.

¿Cómo conseguir despertar esas capacidades cuando las necesitemos cualquier día, quizás todos los días, y no en una situación extrema?

Y son capacidades diferentes, y no solo saltar, son también de lucidez, organización de las ideas, poder emplear emociones diferentes, adiestrarse, entender, explicar, sentir. Todas pueden estar debajo de la barrera.

Para eso necesitamos identificar, entender y vencer esa pared que las retienen, es decir dominarlas para que estén a nuestra disposición.

¿Cómo derribarlas? Bueno, no para siempre porque lo que se esconde en el inconsciente nunca desaparece. Mejor sería, usarlas a favor, como un reto, un aviso infinito que tendrás. Más conveniente es conservarlo y  poder emplearlo a nuestro deseo.

Vuelve la interrogante: ¿cómo vencer esas barricadas tan fuertes y sólidas?

Empecemos por recordarlo todo: a qué hora, día, quizás hasta el minuto, con quién, dónde, cómo, por qué y con qué.

Tenemos escondidas fuerzas poderosas en el subconsciente.

Se trata de un miedo avizor bajo la superficie de la mente 

Es un miedo, y hay muchos miedos, miles de miedos, son tan antiguos como  la existencia del ser humano y quizás todos los días inventamos uno para defendernos, prevenirnos, de lo que pueda suceder.

Ese recuerdo está muy bien guardado, pero podemos emergerlo a flote. Todos tenemos una historia escondida.

No trates de recordarla por ti mismo, busca un especialista y pídele ayuda.

¿Cuál será tu historia recóndita? Identificarla será un buen comienzo, después te sentirás tan bien que empezarás a sentir que recuperas las fuerzas que algún día tuviste.

Y no tendrás que esperar, como Gustavo Piñero, a que el edificio se derrumbe para que puedas saltar de tres en tres la escalera abajo.

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jorgegarridodos@gmail.com | + posts

Periodista cubano-español, escritor y profesor universitario. Ha sido corresponsal en el extranjero, editor y jefe de sección de la agencia Prensa Latina, director de la revista Prisma y Cubanow, y autor de la polémica novela "La Historia Secreta de Picasso". Fue panelista en programas de debate en NTN 24 horas, RedMás Noticias, Cable Noticias y emisora FM.
Ha dictado talleres de estética, cine, periodismo y comunicación en varias universidades colombianas, entre ellas la Universidad Nacional, Javeriana, de la Sabana, Universidad Central, Rosario, Autónoma de Cali, y dictado cátedra en la Escuela de Estudios Superiores de Administración (CESA).
Creador del Método Cuarto Espacio de entrenamiento comunicativo. Es especialista en el manejo de procesos de incomunicación y de dominio de los miedos y el miedo escénico en particular. Tiene en preparación el Manual de Comunicación Personal y la Guía de Dominio de los Miedos.

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Guillermo Realphe F.
Guillermo Realphe F.
5 meses de publicado

Es verdad, se necesita que ocurra algo así para saber que sí podemos hacerlo.