Cuba: la Revolución inconforme o el fin de la izquierda

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Por Pablo Casals –

Un desasosiego recorre Cuba en medio de reclamos de cambios al régimen de gobierno. Sus manifestaciones amenazan con alterar las bases del sistema.

La Revolución cubana atraviesa un momento definitivo: o se reforma a sí misma o se destruirá para siempre.

Sin embargo, Cuba fue desde hace 40 años un país tranquilo, es decir donde nunca pasaba nada, al menos eso comentaban los turistas.

Pero la calma se deshace lentamente desde las últimas semanas y se observa a los cubanos moverse inquietos.

¿Qué está pasando en Cuba que no pasaba antes?

Este lunes 15 de noviembre intentarán salir a la calle un grupo de personas inconformes con la conducción del país. Serán jóvenes la mayoría, abundan los negros y mestizos (mulatos), y las mujeres, profesionales, artistas, intelectuales, pero que no viven cómodamente.

El pasado 18 de julio explotaron las protestas y fueron controladas rápidamente.

¿Qué está sucediendo realmente en Cuba?

Muchos de ellos se han establecido en verdaderas villas miseria que se extienden por la Isla y alcanzan una docena de barrios de la misma capital. Los mismos nichos urbanos que la Revolución pudo borrar en los primeros años construyendo en su lugar edificios económicos pero confortables.

Entonces, hubo todo un mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres, mientras los propietarios de negocios vieron como sus empresas pasaban a manos del estado, y la clase rica y media alta escapaba rápidamente a Estados Unidos.

Pero las condiciones han cambiado totalmente. El gobierno no ha podido seguir desarrollando la economía, bajo una combinación de factores: el bloqueo norteamericano, las más de 200 medidas de restricción al comercio con la Isla adoptadas por el expresidente Donald Trump.

Y finalmente, la pandemia dio el golpe final  y tuvo que detenerse el turismo, el único respiradero del país.

El gobierno se aferra a mantener el estado de cosas

Pero, lo más grave: los gobernantes no han cedido a su vieja terquedad de impedir el capitalismo a toda costa, y mantener el control casi absoluto de la economía. Lo enfocan como un problema de principios, ideología y política.

Los líderes cubanos no acaban de entender, o no quieren admitirlo y se aferran a dogmas, de que la Revolución o se reforma muy pronto o será liquidada por la historia, la misma que la produjo hace más de seis décadas.

Entonces, Cuba era el faro que alumbraba la esperanza de cambio social en la región.

Pero ahora todo está al borde del colapso, o el principio de él. Cerca de 25 mil personas se han afiliado en las redes a una organización virtual convocante para salir el día 15 de noviembre a pedir cambios en el país. 

Algunos piensan que si Fidel castro estuviera vivo no se hubiera llegado a la crisis.

Surge una oposición nueva, pacífica pero muy crítica

Una organización que se denomina Archipiélago y dice estar dispuestos a salir a protestar aunque las autoridades van a tratar de impedirlo de cualquier forma.

Algunos partidarios del gobierno, que no son pocos, empiezan a temer que si se extienden las protestas y se generaliza en la Isla puede dar al traste con el sistema socialista iniciado hace más de 62 años.

Y otros temen que el cambio sea también el fin de las bondades sociales del sistema. Me refiero a la salud y la educación, las minas de oro de la Revolución.

Pero, también surgen las preocupaciones externas y crea un cierto suspenso: ¿si se deshace el socialismo cubano, sería también el fin de la izquierda en América Latina?

La situación económica y las inhabilidades del régimen para manejar la situación han hecho estragos en la población. Se han cometido muchos errores últimamente, comentan los cubanos en la calle. La inflación ha trepado.

Algunos creen que si Fidel Castro estuviera vivo no se hubiera llegado a una situación tan precaria.

Los gobernantes cubanos culpan al gobierno norteamericano de una crisis fabricada. (AP Photo/Carolyn Kaster)

El bloqueo norteamericano ha hecho estragos

Claro, los gobernantes culpan principalmente de la situación al bloqueo económico norteamericano. Es su mejor escudo de defensa ante las críticas. Todo puede ser justificado de alguna manera por las prohibiciones comerciales y de inversión estadounidenses. Un acto criminal para ahogar a una nación y a sus pobladores.

Todas las razones influyen de alguna manera, pero lo más relevante es la incapacidad del régimen para encontrar nuevas vías alternativas al modelo estancado. Herencia, además, del viejo estado soviético de los años 20 del siglo pasado. 

Se parece demasiado todavía a aquel establecido en 1917 tras la Revolución de Octubre en Rusia. La famosa Dictadura del Proletariado. El estado es la fuerza principal de la economía y el manejo de las ideas está absolutamente en manos del Partido Comunista.

Los inconformes intentarán salir a la calle y las plazas, por segunda vez. La primera, el 18 de julo pasado, fue espontáneo, sorpresivo. Nadie lo esperaba y menos el gobierno, y de pronto estalló como un relámpago en varias ciudades del país.

La suerte se decidirá si se mantienen las acciones pacíficas por ambas partes

La policía y las fuerzas especiales reprimieron rápidamente las protestas y hubo cientos de presos, que según denuncias en las redes, fueron maltratados y juzgados severamente.

La Revolución cubana, ese día, perdió su primera batalla histórica. El gobierno no le quedó más remedio que reprimir a los protestantes, su propio pueblo al que se debe el proceso político. Nunca se había visto un hecho así.

Lo peor: el presidente en un acto de torpeza e irresponsabilidad inéditas llamó a los partidarios de la revolución, encabezados por los comunistas de partido, a armarse y rechazar en la calle a los manifestantes.

Pudo haber muertos, pero, quizás la prudencia y el respeto de ambas partes, impidió una masacre. Me refiero a la población, no importa de qué tendencia.

Ha surgido un líder, Junior García, un joven dramaturgo al estilo del Havel checo.

¿Será que ha aparecido un líder de nuevo cuño?

Curiosamente el líder de los manifestantes es un joven dramaturgo, Junior García, a semejanza del también dramaturgo Vaclav Havel checo que encabezó las protestas y después asumió la presidencia en 1993 en la nueva República Checa después de la caída del socialismo en Checoslovaquia.

Y el cubano, curiosamente, fue formado en las escuelas de arte que brindó el mismo proceso que está en cuestionamiento.

Nos preguntamos: ¿Cómo apareció alguien tan similar en la isla de Cuba?

Los inconformes dicen que es casualidad, las autoridades del país dicen que fue fabricado Made in USA.

El gobierno está decidido a impedir las manifestaciones

El presidente de Cuba, Miguel Diaz-Canel, ha declarado que no los dejará protestar porque es ilegal ese acto en la medida que no se puede violar lo que reza la constitución: el socialismo en Cuba no se podrá cambiar nunca.  Es irrevocable, así está escrito y aprobado en referendo.

Y esos muchachos que anuncian las manifestaciones para dentro de unos días a lo largo del país quieren precisamente un cambio en la democracia y el manejo del régimen. Son ilegales, sanciona el régimen a través de su aparato de propaganda. Lo repite una y otra vez. Y es jurídicamente verdad, pero políticamente no.

La Revolución cubana, ahora en peligro, fue la inspiración de América Latina.

¿Cómo reaccionará la izquierda en la región si el socialismo fracasa en Cuba?

Pero, quizás con este acto se está jugando algo más trascendente: y es la suerte de la izquierda en América Latina, sus programas, campañas, propuestas y gobiernos. E incluso, su imagen definitiva.

Una Cuba revolucionaria descabezada sería un golpe casi mortal para las izquierdas de la región que siempre han tenido al proceso en la Isla como ejemplo, referencia, destino. Adónde ir entonces.

Quizás, provoque un impacto en el mapa político del continente.

Pero, en verdad, nadie sabe qué sucederá el 15. Las autoridades han tenido tiempo de prepararse, organizar sus huestes, convocan al pueblo revolucionario a salir a la calle armado con palos, cabillas y con lo que sea.

Los muchachos de Archipiélago solo piden que se les escuche y han reiterado que es una convocatoria pacífica.

Las fuerzas represivas están listas, aunque nadie sabe si alcanzarán para desplegarse en toda la Isla en el caso de que se produzca un levantamiento general.

En realidad, es poco probable. Los vecinos revolucionarios de Junior García le realizaron un mitin de repudio en la puerta de su casa y le advirtieron que no lo dejarán salir.

Las protestas serán ilegales por ley, advierte el gobierno

El aparato de propaganda infunde temor en los inquietos, aduciendo que la convocatoria es completamente ilegal y que serán sancionados los que salgan a pedir cambios en un país que está prohibido hacer modificaciones en el sistema de gobierno.

Hay que entender: no es que no se pueda pedir cambios es que se está quebrantando la ley si se solicitara, reclamara, o exigiera públicamente.

Y tampoco es que los activistas de Archipiélago estén pidiendo reformas ideológicas, sino que reclaman que haya más democracia y que el gobierno conceda más espacio para abrir la economía.

Más bien: insatisfechos con el estado productivo y el manejo social del país. Piden diversidad, libertad para expresarse, transparencia en el manejo de los ingresos del gobierno. No reclaman cambios en el socialismo como tal, incluso se autodenominan anticapitalistas y están en contra del bloqueo norteamericano a la Isla.

Una mezcla de críticas y coincidencias.

El parecido con Vaclav Havel, el dramaturgo checo que encabezó las protestas en 1993.

El Partido Comunista es por ley el único partido autorizado

Lo cierto es que el Partido Comunista Cubano, la fuerza superior de la sociedad, como establece la constitución, está en el punto de pensar rápidamente en cómo salvar el momento histórico y la propia existencia de la revolución triunfante el primero de enero de 1959.

O su propia deficiencia la haga estallar.

¿Cómo repercutirá en la izquierda latinoamericana si la revolución cubana se va a bolina? En los sueños de los sectores políticos empeñados  en cambiar la sociedad desigual, empobrecida e injusta de nuestros países.

Por ejemplo, Colombia tiene un 40 % de pobres y es el segundo país de menos equidad en el continente.

Cuba era la esperanza.

Quizás, por eso se empieza a sustituir el término de izquierda por el de progresismo. Y la derecha le endilga al pensamiento alternativo el de populismo peyorativo.

Pero, si la izquierda fracasa también le ha ocurrido al capitalismo en América Latina con su secuela de pobreza, corrupción e injusticia.

Creo que el pensamiento alternativo, radical, transformativo de cualquier tendencia, existirá mientras los gobiernos y sus políticos no consigan resolver el problema del desarrollo de la región.

Siempre será un polvorín permanente, aunque la vieja inspiración de la Revolución Cubana, con sus esperanzas y contradicciones, dejé de existir o modifique finalmente su modelo.

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Pablocasals81@gmail.com | + posts

Politólogo, irreverente, racional hasta la médula. Observador cuidadoso de la realidad colombiana. Crítico de nacimiento: el ejercicio libre del criterio y no necesariamente la crítica negativa. Le gusta buscarse problemas con sus opiniones, pero siempre los resuelve de forma razonable y apoyada en datos fidedignos y análisis coherentes. Está dispuesto a escuchar. No le gusta mostrar su fealdad, a pesar de sus gruesos lentes.

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Guillermo Realphe
Guillermo Realphe
29 días de publicado

Yo creo que la izquierda no se acaba, por el momento, pero el inconformismo va cogiendo cada vez más fuerza. Grave situación