Supremacy, lamentablemente vigente

Comparte y dale Like

No es una película reciente; basada en hechos reales, se filmó en el 2014 y se estrenó en USA a comienzos del 2015. 

Sin embargo, el tema de los grupos supremacistas blancos o también conocidos como Neo-nazis y la ola de crímenes que desde sus inicios han perpetrado en éste y otros países, incluida Colombia, son siempre actuales y sirven para preguntarnos en qué estamos hoy en el tema de la violencia basada en temas raciales. 

Aunque debería ser algo que ya como humanidad tuviéramos superado, es claro, por las recientes protestas, que sigue más vigente que nunca.

El film hace una crónica de los hechos sucedidos en la vida real y atribuidos a dos miembros de la “supremacía blanca” en marzo 29 y 30 del año 1995: Walter Scully Jr. (en la película conocido como Garret “Tully” Fuller) y Brenda Kay Moore.

Hechos por los cuales estos dos personajes fueron sentenciados y condenados; en el caso de Scully, a la pena de muerte y en el de Moore, a 14 años de cárcel.

La violencia física y verbal que estremece y nos deja exhaustos

No es fácil ver una película con un tema tan truculento como este, pues el grado de violencia física y verbal que se maneja durante toda la cinta, lo deja a uno exhausto y con el alma herida de pensar que hay gente en el mundo capaz de sentir y actuar de esa manera.

Eso me lleva a pensar en el origen de esta violencia; y la respuesta inicial y obvia que encuentro es: por odio.  En principio quien ataca, humilla y denigra a otra persona por no verse como ella, en este caso, por no tener el mismo color de piel, es porque siente odio por ella.

Sin embargo cuando uno ve esta película, descubre que además del odio evidente, existen otros sentimientos, que hacen que algunos se separen de su humanidad para actuar sin considerar al otro como un ser humano, por quien, normalmente debería profesar otro tipo de sentimientos, si no de simpatía, al menos de empatia y respeto.

El odio que genera la ignorancia de los derechos y deberes propios y ajenos

En esta película, se muestra cómo, cuando alguien pertenece a un grupo de esta naturaleza, y considera al otro como su enemigo, como una amenaza, la única salida es acabar con él, desaparecerlo, masacrarlo, porque no hay nada que lo haga merecedor de una existencia pacífica y de la cual derive derechos como aquellos de los que él o ella disfrutan.

La primera víctima de estos dos personajes es un policía (Frank Trejo) que en la cinta aparece como afroamericano, pero que al juzgar por su apellido, podría tratarse de un oficial de origen latino.

La película es intensa, tiene un lenguaje fuerte y unas escenas que lo dejan a uno muy impactado y aterrado.

Tully apenas sale de la cárcel después de pagar una larga condena y ya tiene la misión de su superior, un reconocido líder de los neo-nazis, de recolectar dinero para la organización y muy seguramente para él, quien también se encuentra bajo las rejas.

Este actuar bajo el mando y las ordenes de un líder, un jefe, que le dice a sus fervientes seguidores y miembros de este tipo de organizaciones de corte radical y violento, lo que deben hacer, se convierte en la justificación para salir a hacer lo que sea para obedecer ciegamente y satisfacer al líder, cumplir lo que ellos consideran es su “misión”, sin consideración alguna por nada ni nadie, ni siquiera por ellos mismos.

Peones al servicio de “reyes” de la manipulación y el engaño

Estos fieles seguidores no se dan cuenta, que están siendo manipulados y utilizados por intereses que no les competen y de los cuales no derivan ningún tipo de beneficio.

Son simplemente soldados enviados a un campo de batalla creado por el odio y la ignorancia. Por lo general, después de ser enviados a cumplir “misiones” de este tipo, como traficar con drogas, perpetrar matanzas, robos, etc. para financiar el estilo de vida de los “jefes”, son abandonados y dejados a su propia suerte, como sucede en esta historia.

La película es intensa, tiene un lenguaje fuerte y unas escenas que lo dejan a uno muy impactado y aterrado. Como colombiano -y es muy triste admitirlo-, uno sabe, conoce y ha experimentado violencia; aunque a diferencia de esta historia, en nuestro caso ha sido generada por una profunda desigualdad social que ha desconocido por décadas los derechos de los más vulnerables y desprotegidos.

Odio y miedo de grupos muy parecidos en sus realidades

Además del odio como el incitador de violencia, viendo esta película caí en cuenta que detrás del odio se esconde un miedo; un miedo muy grande a mirarse en el espejo y reconocerse en el enemigo.

Es despertar a una realidad que acerca a dos grupos, en teoría opuestos, a darse cuenta que tienen mucho más en común de lo que pensaban. Que todo eso que juzgaron en el otro como lo que motiva el odio y el rechazo, es en realidad lo que en el fondo son ellos mismos.

La película tiene una escena que para mí la hace merecedora de varios premios, no solo a la gran actuación de Joe Anderson (Garret “Tully” Fuller) y Danny Glover (Mr. Walter), sino también a la dirección de Deon Taylor y el guión de Eric J. Adams.

El negro eres tu, blanco

En la escena están Danny Glover el actor que interpreta al rehén y Joe Anderson al neo nazi que lo tiene a él y a su familia como rehenes. El neo nazi le esta apuntando con su pistola al rehén y éste le dice: “Usted es libre, usted es libre de decidir, pero su opción en este momento es bajar su arma y entregarse y así salimos todos de aquí”; y el neonazi le contesta abriéndose la camisa en un gesto desesperado y que devela sus tatuajes de odio y le dice: “esta es mi puta opción, al final del día usted siempre va a ser un negro.” 

El rehén le contesta: “sí, sí, negro, al final siempre se reduce a eso: el negro perezoso, ignorante, ese negro, siempre culpando y usando excusas para pedir lo que cree que se merece, ese negro que no piensa en futuro, en mañana, en hoy, ese negro difícil, sucio, aprovechado, mugroso, sí ese negro…. pues en este cuarto, en esta casa, hay un solo negro y ese negro eres tu, ese negro eres tu Tully, ese negro eres tu.”

No se la pierda.

También puede leer:

clarospi@yahoo.com | + posts

Abogada de la Universidad del Rosario; prefiere identificarse como ciudadana del mundo. Vivió siete años en Italia y desde allí recorrió todo el viejo continente. Hoy vive en los Ángeles, California. Experta en temas de inmigración, traductora de documentos legales e interprete oficial.

Pero su verdadera pasión es el cine. Fácilmente es de las que sale de una sala y se mete a continuación en otra. En consecuencia puede mirar una o dos películas diarias, pero lo cierto es que la semana no termina hasta que no haya disfrutado varias veces de su pasión preferida.

Tampoco gusta de ver el séptimo arte en la comodidad de su casa. Disfruta del ritual de hacer fila para entrar a un teatro de pantalla grande, sonido envolvente, cómodas butacas abullonadas y crispetas con gaseosa en el brazo del asiento.

Suscríbase
Notificar de
guest
2 Comentarios
Más antiguo
Más reciente Más votado
Retroalimentación en línea
Ver todos los comentarios
Guillermo Realphe Forero
Guillermo Realphe Forero
1 año de publicado

Hay que mirar la producción. Debe ser muy interesante y real. Val kaboens aprender

Lisa
Lisa
1 año de publicado

Excelente articulo, cualquier parecido con la realidad es poco. Nuestra sociedad está enferma, el mundo está enfermo mentalmente. Se han olvidado valores, principios y la verdadera esencia de la vida. Buen tema.