Asesinan líderes sociales como jugando al bingo

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A las 10 de la noche del 18 de agosto de 2020, en las faldas del Parque Natural Farallones, en la “Pachamama”, como le llamaba a su hogar; ahí, en la calidez de su casa y la penumbra de la noche, mataron a Jaime Monge.

El líder social numero 1000 ha sido silenciado. Felicidades a un país que colecciona muertes como se juega un bingo. Hemos batido nuestro propio record, de esos que nunca se debieron batir.

El listado de los nombres de estos líderes (entregado por Indepaz) es de 348 paginas bañadas con sangre. Tiene más paginas que La Metamorfosis de Kafka o La Caída de Albert Camus. Solo que esto no es ficción, estas 1000 vidas en realidad fueron apagadas.

La lucha de Jaime

Monge luchaba por la tenencia de la tierra de los campesinos, por la no apropiación del agua natural y al momento de su muerte peleaba por un precio justo en las cosechas del campesino; buscaba eliminar los intermediarios y que el pueblo recibiera lo justo por sus productos.

No era una batalla campal aunque tal vez así se sentía. Su estrategia de guerra esa noche fue dilucidar cuánto debía pagar por una cosecha de aguacates; cuando de las tinieblas un hombre le disparó con una 9mm justo en la cabeza.

Jaime no ha sido el único en entregar su vida por la causa ambiental en ese lugar. En el corregimiento de Villacarmelo, donde nacen 30 ríos –con 3 de ellos  afectados por la deforestación y la minería ilegal– y donde hay más de 540 especies de aves, cerca de 200 especies de orquídeas, ahora, hay también dos muertos.

El que sufre es el campesino

El 16 de mayo de este año se apagaba, también de un tiro certero propinado en su propia casa, la llama de Jorge Enrique Oramas. Ambos, como los héroes, sacrificaron su ser defendiendo el territorio que habitaban muchos campesinos colombianos.     

Y es que precisamente ellos, los campesinos, son la población de mayor afectación,  poniendo casi el 52% de los muertos; seguidos por la población indígena con el  37% y la afrodescendiente con el 10%.

Esto no es un fenómeno nuevo; sin embargo, desde la firma del acuerdo de paz en 2016, se ha hecho más visible. Las cifras son exponenciales, de ahí que lográramos el millar de victimas en tan solo 4 años.

Jaime Monge luchaba por la tenencia de la tierra de los campesinos, por la no apropiación del agua natural y al momento de su muerte peleaba por un precio justo en las cosechas del campesino; buscaba eliminar los intermediarios y que el pueblo recibiera lo justo por sus productos.

Pero ahí no termina la cosa

El homicidio es la agresión final que viven los defensores de derechos humanos y los líderes sociales, ya sean hombres (86%) o mujeres (13%); debemos  reconocer que la mayoría de ataques se dan en la población masculina.

Pero ahí no termina la cosa, las agresiones van desde amenazas, intimidación, agresión a cercanos (familiares, colegas y amigos), secuestro, desplazamiento forzado, desaparición forzada y en el caso de las mujeres: violación.   

Se nos ha convertido en algo tan sistémico, que se han cometido estos actos en 29 de los 32 departamentos del país. No obstante, el departamento más afectado es Cauca, seguido por Antioquia, Nariño y Valle del Cauca. Como quien dice, el Pacífico está cundido de violencia.

Y de quién es la culpa

He ahí el dilema; el primer problema es identificar la causa. Lo cierto es que puede variar ya que se dividen en diferentes organizaciones con diferentes agendas.

Entre ellas las más importantes son: la reclamación de tierras, la defensa del ambiente, la oposición a proyectos extractivos, la sustitución de cultivos ilícitos y las causas sociales que se traducen en la defensa de los derechos humanos básicos.

Si no se tiene claridad con los motivos, mucho menos con los agresores. Casi la mitad de los casos no tienen responsable. Un amigo de Jaime Monge, cuya identidad se mantiene protegida, asegura que fueron las autodefensas.

Indepaz, en su listado, es más cauteloso e identifica a los presuntos responsables de la muerte de Jaime como: desconocidos. El resto de los señalados son bandas criminales y grupos armados al margen de la ley.

Qué estamos haciendo

Un estudio de la Universidad Nacional tal vez sea un poco más honesto y mete al Estado en la jugada. Y no está lejos de la verdad; en realidad lo que está matando a nuestros campesinos, a nuestros lideres, los que se atrevieron a enfrentar la injustica, es la indiferencia.     

Es mejor “echarle el muerto” a las disidencias de las FARC, a las AUC, etc., que preguntarnos ¿qué estamos haciendo nosotros? El campesino levanta la voz para defenderse, los criminales lo asesinan, el gobierno le falla y nosotros lo ignoramos. Pero no más.

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Si tuviera que etiquetarme en una categoría diría que soy creadora artística. Fotógrafa y diseñadora de profesión, periodista y escritora por pasión. Inquieta por naturaleza y amante de todas las expresiones creativas.

Cuando era niña mis padres me dijeron que la herencia que me dejarían seria la educación; los creí tacaños hasta que crecí y me di cuenta que el mayor y generoso legado que pudieron darme (en vida) es el pensamiento crítico.

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Lisa
Lisa
1 año de publicado

Tus escritos demuestran la cruda realidad de nuestro país. Hasta cuándo estaremos estáticos?. Nos encontramos en una descomposición social muy lamentable.
Espero que haya suficiente juventud leyendo sus artículos y tomen conciencia.